La Miseria del Alma
 

LA MISERIA DEL ALMA

Es muy probable que hasta ahora no hemos sido capaz de entender por qué existen tantas preguntas y menos respuestas, días que están en contra de nosotros, días inexplicables e ilógicos. Aún cuando las universidades van en desarrollo, tampoco tienen las respuestas. Existen razones para estar feliz pero no somos felices. Si en un tiempo lo fuimos, hoy no parece tener sentido. Al parecer, el éxito tarda en llegar; el auto que consideramos lo máximo en un principio ya no es lo mismo hoy en día, una casa, accesorios o tal vez nuestra pareja. Un trabajo, la escuela o un título académico. Tenemos lo suficiente recursos económicos como para pensar que tenemos miseria, pero no lo suficiente como para decir que todo ello a satisfecho nuestras más nobles emociones.
El viaje de nuestra vida parece distorsionarse, parece alargarse y no sabemos si algún día obtendremos lo que verdaderamente nos hará felices, ese viaje se alarga aunque sepamos que nuestras vidas solo está en un espacio finito, en un corto tiempo. Todo se convierte en una noche larga y no sabemos si cambiarnos de lugar nos traerá paz o si también habrá decepción. No encontramos realmente lo que nos puede satisfacer el corazón por siempre; más que la vida, nuestras vidas no parecen tener objeto, razón del por qué existimos o si realmente nos conocemos. Tal vez somos tan ingeniosos de dar respuestas lógicas, coherentes y ortodoxas en el área del conocimiento, pero es probable que no seamos ni capaces de darnos respuestas a nuestras frustraciones, pérdidas y decepciones. Vivimos en la era de la información, pero aún no tenemos respuestas de nuestras dudas más íntimas.
La escuela ya no lo vemos como el lugar donde en ella podemos aprender a pensar para poder tener una mejor calidad de vida en el futuro, sino como un estrés* más en nuestras vidas. El trabajo ya es un lugar de tensión, vamos porque se convierte en obligación y no en oportunidad de aprender, y al cobro de nuestro cheque, ya ni sentido tiene, tendremos que cubrir nuestras deudas y deja de existir días placenteros, se apaga el placer de vivir. Lo que según para las empresas son importantes: eficiencia o eficacia, para nosotros es un “terror”, si no cumplimos estaremos desempleados ¿Y nuestro futuro? ¿Dónde quedaría? Estamos perdidos en éste mundo que se ha vuelto cruel. Y si a eso le añadimos la inestabilidad económica mundial, nuestros problemas familiares y aún más, nuestros problemas personales, nuestras “cicatrices” que aún no tapamos, creemos o pensamos que para qué vivimos ¿Para sufrir?

* Según expertos en la materia, el estrés en sí mismo no es mala, pues ocasiona una descarga de adrenalina – liberada por las glándulas suprarrenales – que ayuda a actuar en situaciones de emergencia. Sin embargo, cuando es constante, los músculos permanecen tensos, el pulso y la tensión arterial siguen altos, y los niveles de colesterol, grasas, azúcares y otras sustancias químicas se quedan en la sangre; ocasionando dolores musculares, ulceras, irritabilidad, agotamiento, etc., y en caso aun mayor, ataque cardiaco, problemas cardiovasculares y diabetes. Disminuyendo por completo las relaciones personales, la creatividad, el entusiasmo y la productividad.
 


Abriendo las ventanas de las posibilidades
Hay un lugar donde se nos hace difícil gobernar, el lugar de nuestras emociones. Allí existe tanta inestabilidad que aún no logramos descifrar qué camino tomar, en ese camino, las personas que logran cruzar se vuelven mucho más interesantes, pero nosotros, tal vez no hemos ni comenzado porque es probable que tengamos una miseria que aún no vemos. Esa miseria crece aunque nos asciendan de puesto y nos paguen más. Más que económica, es una miseria emocional, interna. Hace que reaccionemos irracionalmente sin antes abrir la ventana de nuestra inteligencia y pensar si cuál es la manera más correcta de actuar. Cierra el arte de pensar, de tal forma que entramos en la “cárcel” de nuestras emociones y nos quedamos allí; somos libres por fuera pero presos internamente. Entonces, ¿Qué será mañana de nosotros? ¿Realmente encontraremos la verdadera felicidad? O el sueño de tener una vida feliz se ha quedado solo en una “lápida” fría, oscura y amarga.
Donald Trump, un multimillonario norteamericano, empresario altamente efectivo, escritor y famoso por sus éxitos de ventas en libros, dijo cierta ocasión: “…tengo muchos amigos que no tienen mucho dinero, pero son mucho más felices que yo…”[1] ¿Trató de decir que su “éxito” empresarial no satisface por completo su vida? ¿Se encontrará al igual que nosotros, en el punto de insatisfacción emocional? Tal vez.    
 
¿Cuánto pagaríamos por ser como un niño, tal vez como de siete años o menos?, su sonrisa es sincera, no sabe ni el concepto de estrés o depresión, simplemente porque en su mente no existe esa palabra, para él, en esta vida es solo aprender, explorar, jugar, reír, comer y disfrutar del cariño de sus padres, sabe que si algo malo le pasa, papá y mamá estarán allí para ayudarlo y abrazarlo. A nosotros quién nos abraza, quién se interesa realmente por nosotros sin ver nuestros defectos, quién nos valora, quién comprende el dolor que llevamos dentro, quién es capaz de entender lo que nuestras palabras no dicen, quién nos ama de verdad.
 
Quizás hemos llegado hasta ese punto donde no hemos visto una dorada claridad, ni interna ni externa. Es más un invierno oscuro y frío que una primavera brillante; es más fácil hacernos ricos que sentir el placer de la vida. Sin embargo, en el punto donde estemos, podemos entender que, no existe una nueva esperanza, sino que la esperanza ya había existido desde antes. ¿Cómo es eso? Algo hermoso nos ha estado esperando desde tiempo atrás, solo que no lo conocemos hasta ahora. Hemos oído cientos de veces sobre eso, pero no comprendemos cuál sería su dimensión en nosotros, muchos lo elogian pero


[1] El mapa para alcanzar el éxito. John C. Maxwell. Pág. 16. Editorial Caribe, Inc. 2003. Miami, FL, EE.UU. 
 

aún no son capaces de vivirlo. Si nos pudiéramos detener en un instante, observarlo y conocerlo, es muy probable que nuestra manera de pensar y ver la vida, cambiara. 
Es un sentimiento increíblemente placentero, su profunda dimensión “desmenuza” nuestro orgullo porque jamás podremos rechazarlo: el amor, el verdadero amor que sana la miseria de la humanidad, sana nuestro interior y puede hacer que nazcamos de nuevo. Pero, ¿nacer de nuevo es posible? No, porque nuestro cuerpo está expuesto a “morir” con el tiempo, pero hacer nacer nuestro ser en nuestro corazón, creo que es posible, pues no es algo físico, sino emocional. No es el “poder de la mente” como algunos lo dicen, sino es nuestra necesidad de amar y de ser feliz.
¿Pero existirá ese amor? Por su puesto, si no existiera, la vida sería en blanco y negro, aburrida. Pero existe los colores maravillosos, hermosas flores, animales, cielos y personas tiernas que hacen que adornen nuestro entorno; sin embargo, si así lo creemos, tal vez pensemos que el amor es como una “chispa mágica” que debe hacer que no exista decepción para no sentir dolor, pienso que muchas personas aún creen en eso; pues analizando de manera real y profunda, el amor no es una “chispa mágica”, es un sentimiento noble con efectos visibles. El verdadero amor no llega de la noche a la mañana, se conquista, después se cultiva y crecemos en él. Podemos estar en contra de esta idea, pero jamás estaremos en contra de nuestras necesidades básicas: la aceptación, el diálogo, la esperanza, la paz, la compañía de alguien que nos escuche y la necesidad de amar. A decir verdad todo ello es el efecto del amor, puede haber decepción, pero eso jamás nos quitará el ánimo de amar. Pues por naturaleza somos así, necesitamos amar y que nos amen, aunque a veces sea incomprensible. Conquistar el amor conlleva cientos de ideas, porque el término “conquistar” nos puede dar noción de entrega, perseverancia, lucha, pasión, dolor, emociones inestables, entre otros, que se convierte en un viaje con una esperanza de lograr lo que nos hemos propuesto. Pues con el amor pasa lo mismo y el vivir en él, se convierte en placer emocional. Entonces, podemos conquistarlo, cultivarlo y creceremos en él. >>  
*      Quien ama vive una vida placentera.
*      Quien ama saca sabiduría del caos existencial.
*      Quien ama aprende a construir una nueva historia para su vida.
*      Quien ama aprecia la tolerancia.
*      Quien ama no conoce la soledad.
*      Quien ama supera los dolores de la vida.
*      Quien ama no envejece, aunque el tiempo marque su cara.
*      La ausencia del amor, cierra las puertas del placer de la vida.
*      El amor transforma miserables en ricos.
*      El amor es una fuente de salud psíquica y emocional.
*      El amor es la expresión máxima del placer y del sentido.
*      El amor es la experiencia más bella y poética de la vida...[1]
Muchas empresas sueñan con tener personal altamente afectivo, pero si no tiene el “código” o aquello que hace a la persona mucho más libre internamente, es una empresa con personal vulnerable al estrés o depresión mayor, pánico y ansiedad; y es probable que jamás sepan qué es sentir un beso, un abrazo y el cariño de alguien con sinceridad. Mientras las empresas solo les importen los aspectos cuantitativos y pocas veces aspectos cualitativos – entre ellos nuestras emociones – jamás serán una empresa con unidad total. Competirán entre sí agresivamente y ganarán grandes utilidades, pero perderán lo más bello de la humanidad, el éxito del placer existencial. 
Si nos convencemos de que necesitamos el amor – no porque les diga que debamos tenerlo, sino porque realmente lo necesitamos – podemos encontrar lo que nos traerá placer.
El sentimiento más noble dejando efectos visibles
Al conquistar y cultivar el amor podemos decir que: no somos perfectos y tal vez hemos cometido muchos errores, y recibido muchas decepciones, pero podemos comenzar de nuevo; no esperaremos ser perfectos, pero estaremos seguros que aprenderemos algo hermoso todos los días. 
Aprenderemos a que la naturaleza sea la bella almohada donde se recueste nuestra cabeza y escuchemos los sonidos más pequeños de ella y deleitarnos en su melodía; detenernos en un momento tan solo para observar los pequeños detalles de la vida, creo que será significante. Aprenderemos a que la vida sea el lugar donde construyamos la más bella historia de nuestras vidas desde nuestro interior. Aprenderemos a que la escuela no sea un lugar de problemas, sino el lugar para aprender a resolver nuestros problemas, a saber administrar nuestras emociones, a relacionarnos y dialogar con la sociedad, de tal forma que el resultado será la eficiencia y eficaz en nuestros logros. El trabajo ya no será más tenso, sino la forma más divertida para practicar nuestros conocimientos.
>>Aprenderemos a ver a nuestros padres como un legado hermoso de la vida y nuestros hermanos como los pilares de nuestro camino, aun con sus defectos. Aprenderemos a que nuestros amigos(as) sean siempre una inspiración en nosotros, aunque no cumplan con las expectativas que queremos, aunque exista decepción; y si los hemos herido, desearíamos no haberlo hecho, sé que lo hicimos alguna vez, pero si tuviéramos la


[1] El Maestro de maestros, Dr. Augusto Cury. Pág. 168. Grupo Nelson. Nashville, Tennessee, USA. 2008. 

oportunidad de encontrarlos en algún momento, podríamos disculparnos con ellos, él o ella. Podemos comenzar otra vez, aunque hayamos perdido mucho tiempo y lo que también es importante, es que aprenderemos a no pensar que el mundo gire primero a nuestro alrededor, sino aprender a asociarnos en ese entorno y escuchar más de lo que por timidez no se dice.
>>Aprenderemos a comenzar otra vez, aunque se hallan derrumbado todos nuestros sueños. Podemos invertir en sabiduría y verter nuestras lágrimas en tierra fértil, nuestro corazón en Dios, para que desde allí, cosechemos alimento que sacie nuestra sed de felicidad y amor, y cese nuestra ansiedad. Y si beneficia a alguien, sabremos que jamás fue inútil nuestro intento. Finalmente, a la persona que comparta o que ya comparte su vida con la nuestra, podemos aprender a amarlo(a) y podamos decirle que en esta vida, estar solo(a) no es una opción a tomar, sino que con él o ella será mucho más placentero el viaje de nuestra felicidad, simplemente porque lograremos interpretar lo que siempre nos quiera decir… todo ello, es el efecto del amor. >> 
Una fuente de vida inagotable
En tiempos atrás, cada pregunta que me hacía, intentaba investigar y resolver a la que muchas veces no fue nada fácil, pero por sobre todas las cosas me di cuenta que la miseria interna hacía mi vida en un caos existencial, por eso intenté comenzar otra vez y encontré lo que me ha ayudado a resolver la miseria de mi alma.  
Leyendo, comprendí lo siguiente en el Libro increíblemente satisfactorio el pensamiento que me hizo empezar de nuevo: <<Venid a mí todos aquellos que están cargados de la vida (cansados, irritados, tensos, ansiosos, enfermos tanto físico como psicológico, con una vida superficial y sin objeto) y yo les haré descansar (Mateo 11:28)>> En nuestro tiempo actual ¿Quién es capaz de resolver nuestros problemas emocionales o internos y no tanto externos? ¿O aún creemos que es más importante tener demasiados bienes materiales que un momento de felicidad? Aquel que mencionó tales palabras – dejando perplejos a muchos – ¿Entenderá nuestros deseos, necesidades y problemas? Antes de resolver ésta pregunta, pensemos en esto: qué es más agradable ¿Refugiarnos en una casa para olvidar nuestra pena pero sin decírselo a nadie, aunque esté repleta de gente? ¿O acercarnos a alguien que nos escuche, comprenda y tenga para nosotros una sola palabra para saber que si entendió lo que quisimos decirle? Yo diría que es mejor la segunda opción, pues al parecer Jesús cumple con tal expectativa. Veamos.
Él, no solamente sabía que teníamos problemas externos y que éramos presos internamente, sino que también se daba cuenta que éramos personas en busca de algo más que bienes materiales, en busca de paz, felicidad, seguridad, aceptación y amor, de tal forma que, decía tener algo para que seamos personas libres y administrásemos bien nuestras emociones. Madurar en toda nuestra vida, e ir por ella mucho más ligera, tranquila y feliz (Mateo 11:29-30, Juan 7:37-38) No estaba tratando de extirpar los problemas, tampoco formar una nueva corriente filosófica o religiosa, ni mucho menos reformar conductas humanas, iba mucho más allá de eso, exponía su idea – una idea jamás dicha en el mundo – hacia quienes se sentían del modo como Él lo proclamaba. Trató de que cada persona se interiorizara para tomar sus decisiones más convenientes, que les hiciera feliz. Que vieran más allá de su miseria económica, de su esclavitud exterior e interior, de sus errores o fracasos… de sus enfermedades. Quería que cada persona construya la más bella de sus historias.  
Jesús quería conocer a las personas, quería escuchar sus pensamientos más íntimos y darles lo que el gobierno de este mundo no puede dar: Amor, ese amor que sana nuestra miseria emocional y nos da una fuente de vida inagotable que tendrá efectos placenteros en nuestro exterior. El gobierno, a cambio de nuestros impuestos, nos da seguridad social, alumbrado público, agua, luz, etc., pero Jesús a cambio de nada, nos da su amor en nuestro corazón. Confiar en Él, no es asunto de religión, confiar en Él es una decisión personal, y todo lo demás entra en la esfera de la fe. No hace falta decirlo, si cuál fue la decisión que he tomado.
Todos tenemos otra oportunidad
Un problema externo se resuelve si encontramos el error de adentro y la resolvemos; pues todo lo escrito hasta ahora se resume en eso. Todo esto es para interiorizarnos y poco a poco construir nuestra nueva historia. Es un proceso donde estaremos como aprendiz de la vida en todo momento, aunque tengamos muchos conocimientos intelectuales. Un pensamiento, no idealista ni religiosa, sino natural para conocer al Diseñador de nuestra mente, que la psicología ante ella, queda como una “ciencia infantil”. Y aun más, Dios, aunque increíblemente perfecto, se interesa por nosotros (1 Pedro 5:7) y busca “charlar” con cada uno de nosotros, como lo hacemos con un amigo o amiga (Juan 15:15) De ahí, la idea para no hacer morir nuestra más rica inteligencia, sino construirla con él, de tal forma que podamos comprender y dar respuesta a lo ilógico de la vida, lo inevitable y lo confuso, y darnos cuenta que en los momentos de estrés o en nuestro momento de ansiedad, es en donde podemos comenzar de nuevo y aprenderemos lo más noble y admirable de la vida: a perdonar, amar y ser más humanos. A ser más sensibles, tolerantes e inteligentes. Y nos volveremos más interesantes, maduros, bonitos y ricos emocionalmente; y solo entonces, resolveremos nuestra miseria del alma.
Autor: Samuel Salvador





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